¿Trasplante fecal para un intestino feliz ?

Por: Attabey Rodríguez Benítez
Editora: Lyanne M. Meléndez García 
Tiempo medio de lectura: 4 minutos

La semana pasada estuve en la ciudad de Boston donde asistí a una conferencia destinada para químicos (American Chemical Society ACS). De camino a la conferencia, vi  anuncios en el metro que me llenaron de curiosidad. Por ejemplo, uno de estos anuncios decía “Give your poop” (o “da tu popó”) y me dije: “Esto tiene que ser una broma”. La verdad es que no, es algo muy real y, si cualificas, puedes donar, pues, tu disposición. Entonces, me pregunté: “¿Por qué alguien va a querer mi excreta?” Digo, no me tomes a mal, que me paguen por ir al baño es grandioso. Pero, ¿por qué me pagarían?  La clave está en los microbios que contienen las heces. Aquí en Ciencia en Arroz y Habichuelas explicaremos qué  tiene la material de fecal y por qué es tan importante para ciertas personas.

Para entender la importancia del excremento, tenemos que hablar del microbioma. Micro- proviene de microbio y -bioma es un conjunto o comunidad de cosas vivas. En conclusión, microbioma intestinal es una comunidad de microbios que se constituyen de bacterias, viruses, hongos, entre otros, y habitan el cuerpo humano. (1) En el intestino se encuentran alrededor de 100 trillones de microbios, representando más de 5,000 especies pesando alrededor de ¡4.4 libras! Sin embargo, esta información no debería incomodarte ya que la mayoría de estas bacterias son buenas para el sistema digestivo. (1)

           El estiércol tiene muchos microbios, nada nuevo ¿verdad? ¿Alguna vez han pensado qué pasaría si no hubieran microbios en el intestino humano? Esto es lo que sucede cuando ingerimos antibióticos de manera excesiva. Los antibióticos exterminan los microbios que habitan en el intestino o previene que se reproduzcan, lo cual no es malo de por sí. El problema, más bien, recae en que los antibióticos no saben diferenciar entre las bacterias “buenas” y “malas” creando un tsunami que aniquila todos los microorganismos a su paso. Cuando esto ocurre, se crea un desbalance en el intestino y cuando el gato no está... ¿adivinen  qué pasa? Ya que no hay bacterias con las cuales competir, otros organismos, que no son tan buenos para el ser humano, pueden colonizar el intestino. Y ya sabemos cómo le fue a los taínos cuando los españoles colonizaron a Puerto Rico, todos murieron.

              Uno de estos colonizadores es C.difficile o C.diff. Esta bacteria puede causar desde diarrea hasta irritación en el colón. Dependendiendo de la gravedad de la infección, el tratamiento puede variar a más antibióticos o extirpación de parte del colón. (2) Usualmente, se contrae esta bacteria cuando se está en tratamiento de antibióticos particularmente en hospitales. Recientemente, se ha descubierto otra manera para tratar esta infección. Sí, adivinaron, aquí es que viene el trasplante de popó.

          ¿Qué pasaría si en el periodo de colonización de las Américas hubiera más colonizadores además de los españoles? El incremento en la competencia posiblemente le hubiera dado a los taínos un mayor chance de sobrevivir. El trasplante fecal trae consigo el microbioma que tiene el donante y trata de colonizar su nuevo ambiente o el intestino de la persona que reciba el trasplante. Aunque es una situación de caso por caso, usualmente se observa una tasa de curación de 87-90% (4) Aunque el trasplante fecal se ha utilizado frecuentemente y con gran éxito, aún no se sabe cuál es el mecanismo que ayuda a que este procedimiento funcione. Alguna de las teorías es que el microbioma del donante está compitiendo por recursos y previene que C.diff  se propague tan rápido. 

               Ahora bien, por ahí viene la pregunta de los mil chavitos: ¿Cómo los pacientes reciben este trasplante? Hay varios métodos, entre ellos (1) oralmente. Sí, ya sé lo que están pensando, no es como en la película The Help. Se puede utilizar un tubo nasogástrico o píldoras. Opción (2) es un enema fecal y se ha demostrado que ambas son igualmente de efectivas (5). No son opciones muy atractivas, pero hasta el momento es el tratamiento más eficaz hacia esta infección.

               Por otro lado, hay diferentes grupos de investigación interesados en diseñar una droga que pueda combatir los microbios “malos” en nuestro intestino de manera selectiva. Actualmente, se sabe muy poco de cómo actúan los microbios y por cuáles mecanismos. No obstante, se están realizando avances prometedores en este campo.


En el próximo artículo de Ciencia en Arroz y Habichuelas hablaremos de más 💩 y que tan cerca están los grupos de investigación de encontrar esta droga. Como siempre, gracias por leer En Arroz y Habichuelas.  Si tienes dudas o comentarios no dudes en hacerte sentir en la sección de comentarios y si te gustó este artículo compártelo en las redes sociales presionando los iconos en la sección de abajo.

¿Toxina o Medicina?

Por: Attabey Rodríguez Benítez
Editora: Lyanne M. Meléndez García
Tiempo Medio de Lectura: 2 minutos
Kristel Sánchez habla de su investigación con las daphnias y las toxinas

     Hoy día podemos automedicarnos contra enfermedades comunes como gripe y dolor de cabeza, entre otros. De igual manera, los animales padecen de enfermedades comunes. La única diferencia recae en que no tienen una farmacia a la vuelta de la esquina, ¿o sí? La naturaleza es un botiquín de medicinas. Actualmente, más de la mitad de los fármacos son derivados de productos naturales. Pero, ¿cómo saben los animales qué medicamento utilizar y cuándo?

     Estas son las preguntas que Kristel Sánchez, miembro del laboratorio de la Prof. Meghan Duffy en la Universidad de Michigan, busca contestar. Sánchez proviene de Ecuador y realizó su bachillerato en biología en Florida International University, Estados Unidos, donde se enamoró de la química ecológica. Al presente, cursa su segundo año en el programa doctoral de Ecología en la Universidad de Michigan. Aquí estudia la automedicación de organismos acuáticos

     La automedicación se ha observado en otros especímenes terrestres como babuinos. Estos utilizan plantas vermífugas para prevenir problemas estomacales. De igual manera, las mariposas monarcas se alimentan de asclepias venenosas para cuidar de su progenie. La mayoría de la documentación se ha realizado en animales terrestre. Sorprendentemente, el reino de los animales acuáticos permanece muy inexplorado en este ámbito.  

Figura 1: Representacion de una daphnia por Attabey Rodríguez Benítez

El animal en cuestión es la daphnia (Figura 1).  Mi primera reacción cuando vi una fue: “¡Parecen Sea Monkeys!” a lo que Sánchez aclaró que “son parecidos pero son muy diferentes.” Este curioso animal habita en los lagos y se encarga de su limpieza. Por esta razón, se utilizan como indicador de pureza en estos cuerpos de agua, puesto que solo pueden sobrevivir en condiciones salubres.

     Este es el organismo predilecto para contestar la pregunta: ¿Los organismos acuáticos se automedican? La científica alimentó con diferentes tipos de algas, incluyendo venenosas, a las daphnias para determinar cuál fue el efecto en la interacción de parásito-daphnia. En Arroz y habichuelas, saber si las algas que contienen veneno matan la enfermedad que tiene la daphnia. En su análisis, encontró que las daphnias que ingieren algas con toxinas tenían resistencia a ciertos hongos. Para su sorpresa, también descubrió que la presencia de ciertos hongos incrementaba la cantidad de toxina presente en el agua. Esto tiene serias implicaciones en la salud humana y en el agua potable que consumimos. La toxina en cuestión es Anatoxina A, una potente neurotoxina. Lo cual da paso a otras investigaciones relacionadas a esta toxina.

     Todavía quedan mucha preguntas por contestar, ¿podrán las daphnias seleccionar algas tóxicas sobre otras fuentes de alimento?, de igual manera ¿cómo determinan cuándo utilizar este método de automedicación? Pero esto es solo la punta del iceberg para Sánchez, esperamos escuchar pronto la contestación a estas preguntas en Arroz y habichuelas.